Alex, Sam y Maya comparten piso. Quieren repartir con justicia las zonas comunes, pero sus horarios laborales hacen inviable un único turno de limpieza los sábados. Crean un tablero llamado «Piso 12» y asignan un orden propio a cada tarea.

El ámbito compartido está claro

El tablero incluye el baño, el piso de la sala común, el reciclaje y la compra de bolsas de basura. Los dormitorios, la vajilla personal y la lavandería individual quedan fuera del sistema compartido.

No todas las rotaciones son idénticas

Los tres compañeros de piso se turnan para limpiar el baño y los suelos. Alex y Maya se encargan del reciclaje porque las necesidades de accesibilidad de Sam hacen inadecuado el recorrido hasta el contenedor exterior. Todos se turnan para comprar bolsas de basura cuando hacen falta.

Cada tarea tiene su propio ritmo

El baño se limpia cada semana, los suelos cada dos semanas y el reciclaje el día semanal de recogida. Comprar bolsas de basura no tiene fecha: quien vea que queda el último rollo completa el turno después de reponerlas.

Un turno omitido sigue visible

Maya está ausente cuando corresponde reciclar, por lo que el grupo se salta explícitamente su turno. Alex se hace responsable mientras la fecha original permanece visible. Cuando Alex lo completa, la siguiente fecha semanal se calcula a partir de esa finalización.